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Blog / Adrián del Campo

Antes tocó sufrir
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Antes tocó sufrir

El balonmano leonés vive un gran momento, pero no hay que olvidar a aquellos que lucieron el escudo ademarista en la época de mayores apuros económicos

viernes 13 de noviembre de 2015, 10:02h

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La ilusión parece haber regresado a las gradas del Palacio de los Deportes y los aficionados ya sueñan con volver a competiciones europeas, sin embargo, no estaría de más valorar el trabajo que hizo, y sigue haciendo, la gente de la casa por el Ademar, cuando el proyecto de Dani Gordo tuvo que pelear por mantener el prestigio del club
El Mundial Junior, la Copa Asobal, el tercer puesto en liga, la mejor defensa de la competición regular,… todo parecen ser buenas noticias para el balonmano leonés a estas alturas de la temporada, una campaña que se calificó como la ideal para recuperar la ilusión en las gradas del Palacio desde los meses de verano. Sentimiento que se reforzaba con cada nuevo fichaje y que ahora, sobre la pista, se está transformando en realidad.

Pero para volver a disfrutar antes se tuvo que vivir una época difícil, qué le voy a contar yo a los ademaristas de cuna, en la que los protagonistas fueron otros y en ocasiones, muchas, menos valorados de lo que se podría definir como justo.

Estoy hablando de ese Dani Gordo, de los Richi, Rogelio, Mellado,… una serie de profesionales criados en la base del Ademar que tuvieron que ponerse al frente del primer equipo cuando más necesidades estaba pasando el club.

Sin duda, ellos también se beneficiaron de la relación que se estableció a partir de los apuros económicos, Dani Gordo tuvo la oportunidad de entrenar a un grande de la Asobal y Richi, Mellado y Rogelio, entre otros, disfrutaron de defender la camiseta de su equipo, del Ademar. Pero no hay que olvidar que fueron ellos y no otros los que acudieron a la llamada del club para luchar por mantener su prestigio a nivel deportivo, y lo lograron, el primer año con mejores resultados, el segundo todo fue más complicado, se perdió la plaza europea pero nunca dejaron de intentarlo desde ese 5-1 basado en la posición de Mellado como avanzado.

Y si ya nadie parecía saber qué hacer para voltear un mal resultado, surgía la figura de Jorge García Vega dirigiendo y orientando a sus compañeros, incluso desde los tiempos muertos. Una experiencia que unida a la Rogelio fue muy importante, porque el Ademar era y sigue siendo un grupo joven, hoy más maduro, pues Piñeiro, Rodrigo o Carrillo crecieron mucho esas temporadas en las que la economía era el primer hándicap de cada verano.

Este último periodo estival fue diferente, la llegada de Rafa Guijosa dio un soplo de optimismo a la afición ademarista, que ahora disfruta de nuevo con un equipo que lucha por los puestos que por historia y nombre se merece, pero que lo vuelve a hacer con un importante núcleo de jugadores de la casa, con Carrillo sobre todo, que sigue encendiendo a la afición leonesa a base de goles, ahora reforzado por las genialidades del Artista, que regresó a su tierra para volver a presenciar algo maravilloso, ver al Palacio rugir espoleado por su Ademar, porque ese es el espíritu que busca la Federación al otorgar eventos nacionales e internacionales a León, un sentimiento que ahora volverá a estar a examen, primero con el Villa de Aranda, después con el Naturhouse La Rioja, una plaza, la logroñesa, que algunos sueñan con conquistar, lo dicho, la ilusión ha regresado, aunque antes tocó sufrir, otros sufrieron junto a la grada.
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