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Blog / Adrián del Campo

Lleguemos antes, seamos conscientes
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Lleguemos antes, seamos conscientes

Todos queremos seguridad en los estadios o pabellones, más después de los atentados de París, pero habrá que colaborar, habrá que entrar con tiempo

viernes 20 de noviembre de 2015, 09:57h

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La capital de Francia fue el escenario del horror, de un crimen contra la humanidad y también contra sus libertades, y desde León se puede ver lejano, pero conviene ser conscientes del nivel de alerta en el que vivimos y demostrar que nuestro duelo no es solo ‘postureo’, que de verdad haremos lo que esté en nuestra mano para evitar más episodios similares
Los atentados sucedidos en París fueron un ataque a la humanidad, como no tardó en decir Barack Obama, pero sobre todo a las libertades de esta, porque no hay persona más libre que aquella que está disfrutando de su tiempo de ocio, de un buen concierto, de un partido de fútbol o, simplemente, de tomar un café en una terraza, y estos fueron los escenarios elegidos por los terroristas para asesinar. Todo un desafío a uno de los grandes logros de las sociedades occidentales: ser capaces de encontrar ese espacio a lo largo de la semana en el que disfrutar de lo que realmente te hace feliz y, a la vez, te da fuerzas para madrugar otro lunes más.

Tras los atentados, las redes sociales se llenaron de banderas de Francia, frases de apoyo y un sentimiento de incredulidad y terror que todavía hoy dura, y es lógico, pues lo sufrido en las calles parisinas nos afecta a todos, más de uno se lo pensará dos veces antes de viajar a una gran capital, por lo menos las semanas posteriores a la masacre, porque con el tiempo todo se olvida, también con la distancia. Pues desde una ciudad pequeña como León, los crímenes internacionales se ven muy lejanos, pero debemos tomar consciencia de que estamos en el nivel 4, de los 5 posibles en España, de alerta antiterrorista.

Esto implica unas medidas de seguridad altas que no deberían recortar libertades, solo garantizar la seguridad de quienes deciden ejercer las mismas, sin ir más lejos, de aquellos que deseen ir a ver al Ademar, al Cleba, al Aros, a la Cultural, al Astorga, al ULE Fundación o al Agustinos Eras. Para ello, la primera prevención que se nos ocurre son los controles en los accesos a los diferentes recintos deportivos, pero también hay que contribuir a que este trabajo sea lo más sencillo posible para los profesionales.

Y esto, ¿qué requiere? Pues principalmente algo fácil: llegar con tiempo a los estadios o pabellones. La mayoría de los aficionados acostumbramos a entrar sobre la bocina, incluso, algunos lo hacen con el partido ya comenzado, molestando a aquellos que asistieron puntuales para poder disfrutar de sus equipos desde el primer minuto, algo realmente complicado debido a ese tránsito de personas que no cesa hasta los 10 minutos de cada encuentro. A partir de ahí, y tras algún cambio obligado de asiento, se puede disfrutar del juego. Por fin.

Si esto se vive desde las amplias gradas, imagínense lo que supone para los encargados de permitir el acceso a los recintos controlar el mismo cuando se produce la avalancha previa al inicio del choque, cuando los hinchas se agolpan en las entradas y encima con prisas porque el partido va a comenzar. Si en algunos casos no se pueden contar correctamente las entradas, como para realizar un control de seguridad exhaustivo, pasen y vean.

Con estas líneas solo pretendo lanzar una reflexión, todos queremos disfrutar de nuestro tiempo de ocio y hacerlo con seguridad, pero también habrá que poner algo de nuestra parte, ¿tanto cuesta llegar un poco antes a los estadios? La verdad es que no, simplemente es cuestión de acostumbrarse, de demostrar que las banderas que colocamos en las redes sociales no solo eran ‘postureo’, que realmente estamos concienciados de lo que pasó en París y que hemos aprendido la lección de verdad, no con alfileres como cuando estudiábamos en el colegio, ahora toca demostrar que somos sociedades a la altura de la educación que se nos presupone, porque ahí está nuestro gran valor.
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