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Libre y directo / Miguel Ángel González

Roberto Carlos, entrenador del CD La Virgen.
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Roberto Carlos, entrenador del CD La Virgen. (Foto: César F. Buitrón)

Éste sí que es el verdadero partido a partido

Cuando se pone en duda el valor de lo conseguido por el CD La Virgen se olvidan las dificultades superadas

martes 24 de noviembre de 2015, 22:54h

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Roberto Carlos es el mejor ejemplo de que eso de que “es difícil ser profeta en tu tierra” no por ser manido deja de ser una verdad como un templo. Que otro entrenador podría sacar más de los virginianos es una cantinela que se repite sin valorar lo que ha conseguido el entrenador

Eso de que “es difícil ser profeta en tu tierra” no por ser manido deja de ser una verdad como un templo. Y si no que se lo digan a Roberto Carlos, entrenador de La Virgen del Camino. Hay una cierta tendencia entre los aficionados al futbol leonés, los que te recitan el once de La Bañeza y el del Onzonilla, de que otro entrenador podría sacar más de los virginianos. Una cantinela que también se repiten en algunos sectores de la afición verde.

Y puede ser cierto que los primeros años de La Virgen en Tercera, los de Óscar, Merino, Horacio, Gonzalo, Vila, etc…el equipo tenía plantilla y medios para haber quedado algún puesto más arriba. En el porqué no se consiguió entran muchos factores. Para mí, el más importante, la sensación de ser un equipo maldito para el estamento arbitral. Una imagen que, para ser justos, los verdes parecían querer cultivar semana tras semana en el campo de juego. Y alguna vez en los vestuarios, los despachos o donde pillasen al trencilla en cuestión

Pero, a día de hoy, me cuesta creer que nadie pueda sacar más partido al equipo del alfoz de León. Cuando en el Marca y en el As se debatía sobre el falso nueve, Roberto Carlos inventaba el falso central Y reconvertía mediocentros por exigencias del guion. A estas alturas a Perona, Esaú, Charly, etc… no es fácil asignarles una demarcación en los cromos porque en todas juegan y en todas cumplen. Eso es mérito de los futbolistas, de su capacidad y de su implicación. Pero también del entrenador que hace de la carencia virtud. Para reconvertir a un futbolista semana tras semana hay que imaginarlo, creérselo y después hacérselo creer al futbolista. Cuando para suplir a James tienes a Isco, Jesé o Casemiro parece más fácil la cosa. Cuando te quedas sin central y no sabes si tirar de un juvenil, reconvertir a un lateral o quedarte sin mediocentro para vestir otro santo la cosa cambia. Y en La Virgen este año la papeleta de las ausencias se está superando con nota. Por abundar, cuando tienes dos delanteros (Ramírez y Mena) y entre ambos no suman casi un partido completo en toda la temporada hay mucho que inventar. Porque de lo contrario vienen la Segoviana o el Zamora y te pintan la cara.

Roberto Carlos conoce el fútbol y la casa, tiene energía, aptitud y capacidad comunicativa. Los equipos del Grupo VIII saben que viajar a Los Dominicos es una visita al dentista. Un campo pequeño, difícil, con el césped no siempre en buenas condiciones. Y un equipo que te aprieta, te presiona, te hace competir al 100% y te echa el aliento en el cogote. Y además, si Esaú, Visa, Mena o Perona tienen el día te hacen la endodoncia sin anestesia. Pero Roberto Carlos no está sólo. Al lado tiene un profesional que, además de conocer el fútbol y la casa se sabe de memoria la Tercera División en Castilla y León. A Martín Mediavilla si le preguntas por el lateral izquierdo del Cristo Atlético te dice la talla del pie, si centra con el empeine o si le sobra medio kilo.

No es nada fácil saber sacar siempre partido de lo que tienes a mano. Y eso es la Tercera División: disfrutar si tienes naranjas o tratar de que la limonada te quede presentable. Saber que puedes tener dos bajas por motivos laborales, que cuentas con dos centrales y medio para toda la temporada, que un delantero que suelta doce goles es una joya y que ese veterano de vuelta de todo que quiere retirarse en su tierra es un regalo que no debes dejar escapar. Muchos factores, saber adaptarte de un día para otro y competir siempre con el cuchillo entre los dientes.

El año que viene, La Virgen volverá a pescar en el Puente o en La Peña, subirá dos canteranos, fichará algún hijo prodigo con más fútbol en las maletas que en las botas. Lo de siempre. Y seguirá compitiendo, haciendo un fortín de Los Dominicos y peleando por vivir en la zona noble. Y Roberto y Martín seguirán en la banda mientras algunos seguirán sin darle valor al trabajo que hacen cada semana. Eso es vivir partido a partido.

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