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Libre y directo / Miguel Ángel González

Los cataríes han traído un aire profesional a la Cultural.
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Los cataríes han traído un aire profesional a la Cultural. (Foto: Maikel Rodríguez)

Desde Catar con razón

Desde hace dos décadas en la Cultural se ha confundido el camino con el objetivo

martes 08 de diciembre de 2015, 17:58h

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A veces, como en este caso, los de León somos tan poco hábiles que para que las cosas salgan bien nos las tienen que hacer los de fuera

Ha dejado muy buenas sensaciones la visita de los representantes de la Aspire Academy a León y al club que ya les pertenece de pleno derecho. Unas buenas sensaciones de las que se ha hecho eco la prensa local, los representantes públicos y como no podía ser de otra manera los gestores actuales del propio club.

Se ha repetido mucho, pero no deja de ser cierto. Lo más destacable de las argumentaciones expuestas por los representantes de Aspire era la sensatez con la que se aborda este proyecto juntos. Una sensatez que ha faltado muchas veces en la Cultural. En primer lugar, la sensatez que aporta la aptitud de unos dirigentes profesionales con amplios conocimientos en gestión deportiva. En segundo lugar, la misma sensatez que nace de la objetividad, mirar desde fuera y diseccionar la realidad del club. Por la historia moderna de la Cultural ha pasado de todo: vendehumos, trincones profesionales, empresarios con nula idea de fútbol… Pero sobre todo ha habido una distorsión absoluta de la realidad. Primero en cuanto a los objetivos a cumplir, también la forma de lograrlo y los propios medios con los que cuenta la entidad.

También me ha gustado de la gente de Aspire su claridad en exponer sus objetivos, que no son, lógicamente, los mismos que los de los leoneses. Ni Peter Lim ni Mendes soñaban con jugar en el Valencia de pequeños. Tampoco la familia Al Thani vibraba con los goles de Catanha. Unos vienen para convertir el club en un escaparate con mercadeo interno de futbolistas y los otros para enriquecerse más en la ciudad andaluza. Está bien saberlo. Está mejor que sean ellos quienes lo digan.

La Aspire Academy viene a foguear a sus chicos, a que beban del fútbol europeo que está a años luz del catarí en cuestión competitiva. Y la Cultural es una perita en dulce para hacerlo porque juega en Segunda B. Asumir su control costó una propina y los directivos, gestores y ente público estaban entregados a la causa. Todos salen ganando. Ellos tienen el dinero, la gente con conocimientos, los medios técnicos y la Cultural se presta como banco de pruebas. Así, de un año para otro. Sin crear un club, ascenderlo, crear infraestructura, entorno social, etc… Un coñazo todo.

¿y si mientras tanto ascendemos? Pues fantástico. Mejor hacer pruebas y competir en Segunda División que en Segunda B. Pero el objetivo es el que es: crear un equipo hiperprofesionalizado independientemente de la categoría en la que compita. Y me pregunto si no es eso a lo que debería haber aspirado la Cultural desde hace dos décadas. En la Cultural se ha confundido el camino con el objetivo, cuando no anteponer el final al proceso. Ascender. No había más idea en el Reino de León. Cada año cambiando futbolistas, entrenadores, directivos…Rara vez en el deporte y en la vida funcionan así las cosas. Pero para darse cuenta de eso, era necesario gente de fútbol, con los conocimientos necesarios y la objetividad suficiente para analizar el club. Entender que lo primero es poner los medios, contratar gestores profesionales, proveerse de los recursos necesarios, cuidar los equipos de cantera… toda la letanía de siempre que lleva años, que implica mucho trabajo y que de cara a la grada no siempre suena bien. Desde luego queda mejor decir que se va a ascender por mis ladrillos. Y así veinte años, sin ascenso, sin estructura, sin ideas y echando a la afición del estadio.

Por eso, es de agradecer que alguien haya dicho que el proceso es otro, que las cosas se consiguen de otra manera y que si no se consiguen… mala suerte. Aunque ese alguien haya sido catarí, aunque lo haya hecho a la fuerza. A veces, como en este caso, los de León somos tan poco hábiles que para hacer las cosas bien nos lo tienen que hacer los de fuera.

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