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Libre y directo / Miguel Ángel González

Una pancarta de apoyo a Ferrando en el estadio Reino de León.
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Una pancarta de apoyo a Ferrando en el estadio Reino de León. (Foto: César F. Buitrón)

Dejarse llevar

Tras un fabuloso 2015, la Cultural ha pasado a mostrar su peor cara en 2016

martes 12 de abril de 2016, 22:00h

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Me costaría mucho entender un proyecto a largo plazo sin futbolistas como Leandro, Zabaco, Aitor Núñez, Cristóbal, Marcos Álvarez, Gonzalo, Aketxe, Matador; y sin un entrenador como Juan Ferrando

Tras un fabuloso año 2015, la Cultural comió las uvas y decidió transformarse para mostrar en este 2016 su peor cara. El año pasado, los de Juan Ferrando se presentaban como un equipo sólido en defensa, con ideas claras en ataque y desequilibrante en ambas áreas. No es menos cierto que se adolecía de alguna variante más a nivel ofensivo y que ya había unos síntomas de irregularidad que preocupaban. No fuimos pocos los que lamentamos la oportunidad desperdiciada en el mercado de invierno de sumar un pequeño aliciente, un revulsivo en ataque a un equipo que enfilaba una oportunidad de oro.

El caso es que no llegó nadie que haya supuesto un salto de calidad en el equipo. Más aún, la lesión de, para mí, el mejor futbolista de la Cultural durante esta temporada fue un golpe duro de encajar por mucho que se haya suplido con acierto. Pero además, algunos jugadores han dado un bajón de rendimiento alarmante.

Y aquí estamos, a principios de abril con ninguna esperanza de meternos entre los cuatro primeros y con la alarma de quedarnos en tierra de nadie muy pronto. También con el peligro de ver como se escapa la participación en la Copa del Rey el año próximo. En las últimas semanas se ha cuestionado el papel del entrenador, su continuidad, la mentalidad de algunos futbolistas, la planificación de plantilla e incluso el modelo. También han caído palos a Llamazares y se han aireado problemas de vestuario o entre prensa y vestuario. Lo que viene siendo el pack completo de crisis de un equipo. Y mientras tanto, siete jornadas sin ganar para un equipo que viajaba en puestos de honor. Una racha absolutamente anormal y preocupante. No es de extrañar que hayan surgido voces que hablaban de hacer la cama y la habitación entera al entrenador.

Sea lo que sea, lo preocupante es esta sensación de dejarse llevar hasta final de temporada. También esa ansiedad que se genera en la grada ante un mal resultado o media hora sin buen fútbol en el Reino de León. Lo que pintaba como una muy mala racha pasajera se ha convertido en un mal año que emborrona y hace olvidar la primera vuelta. Ahora quedan dos opciones. La primera dejarse llevar hasta final de año, con la directiva pensando en la temporada siguiente y los futbolistas en su futuro. Peligroso porque algunos protagonistas de un proyecto a largo plazo, incluidos el entrenador, pueden quedar marcados para una grada que si de algo va sobrada es de buena memoria.

La segunda opción es dejar aparcados algo más de un mes los debates, tratar de acabar esta primera etapa del viaje con la mejor cara y, entonces sí, empezar a pensar en la segunda etapa. Un periodo en el que el entrenador y algunos futbolistas deben seguir tirando del carro culturalista, más y mejor acompañados y, sobre todo, aprendiendo la lección de que hasta el rabo todo es toro.

Me costaría mucho entender un proyecto a largo plazo sin futbolistas como Leandro, Zabaco, Aitor Núñez, Cristóbal, Marcos Álvarez, Gonzalo, Aketxe, Matador e incluso los cuestionados Viti o Javi Navas. También sin un entrenador como Juan Ferrando que, hasta en los errores y decisiones de difícil explicación demuestra tener valentía y personalidad.

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