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Libre y directo / Miguel Ángel González

Adrián Benavides dando órdenes desde la grada.
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Adrián Benavides dando órdenes desde la grada. (Foto: César F. Buitrón)

Benavides, un entrenador como la copa de un pino

A veces, el elogio ha caído en caricatura, pero en ese banquillo hay un gran entrenador

martes 19 de abril de 2016, 14:56h

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De los elogios sobre Benavides este año se ha hablado más que del propio Benavides. Y es una lástima porque, pese a la apariencia, el elogio desmedido y grotesco ha tenido más de perjudicial que de beneficioso

Se ha hablado mucho este año del temporadón que se ha marcado La Peña, sus futbolistas y, en especial, su entrenador. La semana pasada pusieron el broche a su temporada como locales. Lo hicieron perdiendo ante un equipo que se jugaba la vida, los vallisoletanos del Sur. Y perdió el de casa, perdió el equipo blanquillo quizá porque no se jugaba nada. Aunque la sensación fue buena, de jugadores que ponían el alma además de los cinco sentidos.

De los elogios sobre Benavides este año se ha hablado más que del propio Benavides. Y es una lástima porque, pese a la apariencia, el elogio desmedido y grotesco ha tenido más de perjudicial que de beneficioso. A veces, el elogio ha caído en caricatura cuando realmente al frente de ese banquillo hay un entrenador como la copa de un pino. Se dice que lo que diferencia a un buen profesional de un gran profesional son los pequeños detalles. Y ahí es donde Benavides merece una mención especial. Está atento a todo, a cada detalle, a apretar las clavijas de sus chicos, a las marcas, a los espacios, a las acciones individuales y colectivas. En los partidos es así, en los entrenamientos supongo que igual. Ya se sabe aquello de se juega como se entrena. A Benavides no le hace falta agarrar a ningún chico de la pechera. Una voz, una mirada y el jugador ya sabe lo que hay. Por ello sus futbolistas prendidos desde el minuto cero al noventa, desde primer al último partido. Y esa impronta de futbolista volcado, enchufado, intenso y generoso, ese sello Benavides acompaña aunque luego defiendan colores verdes o violetas.

Pero más allá de Benavides hay mucho bueno en ese equipo. Chicos con talento, oficio y que juegan con mirada de veterano aunque tengan cara de niño. Igual que Vallejo está haciendo una excelente temporada en La Virgen hay otros proyectos de futbolista a tener en cuenta. Jon, un central riojano que va al corte como los leones a la presa. Franco, el capitán, es un defensa zurdo, polivalente, al que todavía está por conocérsele el primer despiste en un partido. Christian y Ayala tienen talento, clase y desborde para dar y tomar. Dos de esos futbolistas que con un poco de suerte seguirán siendo decisivos durante toda su carrera. Y a Fraguas cuando camina por el área se le van cayendo los goles. En torno a ellos, jugadores con mucha brega, generosos y abnegados en el esfuerzo como David, Celada o Alfonso. El sello Benavides.

Ahora queda por ver como les da la cara o la espalda el destino y el futuro. De sus buenas decisiones, de su trabajo dependerá que se siga hablando de ellos. Desde luego, el fútbol leonés está muy necesitado de buenas noticias y estos chicos han sido un vaso de agua muy refrescante en el desierto.

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