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¿Cherokee? No, de La Virgen / Ángel García

Campo del Golpejar de Puente Castro.
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Campo del Golpejar de Puente Castro.

Hablemos del Puente

El mérito de la Peña es mayúsculo, pero los poco iniciados minusvaloran lo que hizo el Puente Castro

miércoles 27 de abril de 2016, 01:24h

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Sin quitar méritos a otros, es justo explicar el significado de lo que son los de El Golpejar: el sentimiento de una barriada que apela al balón al lado del Torío, aunque las neuronas sigan buscando lugar en el mapamundi mental de algún interesado

Hoy no os cuento nada de La Virgen. A los pocos ilustrados sobre el pueblo la carga emocional de recuerdos les puede cargar en exceso, aunque siga, como de costumbre, dando una vuelta a la turbina de los años para regresar a esos tiempos, tampoco lejanos, en los que gastaba suela sobre suelo en el frío de Azadinos, o La Palomera, o El Golpejar –donde más he disfrutado desde los tiempos de Eladio, un tipo de Valdesogo de Abajo, como mi padre, un directivo sobre el que se construyó lo que es ahora el equipo arlequinado-.

Eran años donde el fútbol era algo más que fútbol, donde los redactores que nos asomábamos a los campos éramos casi de la familia –incluso en las malas, cuando caían de todos los lados tras un ridículo encuentro-, donde me hicieron sentir uno más –no sé si le sucedía lo mismo al de la competencia de entonces a mi medio, aquel con idéntico nombre al de las puertas del cielo y que llegó a salir en las fotos de Mauricio Peña subido en la verja del viejo Amilivia devorándose al árbitro- y donde intentaba que ellos, esos clubes de solera local y encajes de bolillos económicos, ofrecieran una salida digna a una cantera a la que le faltó esencia, sentimiento y valor. Porque muchos, equivocadamente, apostaban por aquella Cultural que daba sopapos a la base con la mano abierta, sin importarle nada más que el dinero y los tejemanejes entre representantes de medio pelo. Por eso, cuando comenzaron a emigrar, entonces los blancos protestaron. Era el derecho a un pataleo sin razón de ser. Pero ahí tuvieron mucho que ver los aires de grandeza de unos directivos con escasa sustancia futbolística y con aires ilimitados de grandeza barata –recuérdese la época de Guisasola o los iluminados de Profutle-.Y de técnicos cuya apuesta fue el currículum de unos jugadores con grilletes en los pies –¿cuánto dinero se gastó en los años de Álvarez Tomé en el banco o de Ramón Fernández, el sabio del balompié, en los despachos?

Si volvemos atrás, hay que recular a años donde el dinero asomaba en las ratoneras y se le sacaba brillo antes de gastarlo. Endériz revolvió hasta hallar una quinta del filial de Losada bastante potable, pero con el escaso rédito de la falta de consistencia; Eduardo, Herreras, Dani, los dos Óscar, Jorge… Años después Longhi, técnico de cantera y excelente segundo, pero demasiado buena persona para llevar un vestuario, trató de dejarse su tiempo viendo al Puente o al filial juvenil culturalista de Tejerina que jugaba en Santovenia. Doy fe de ello, pues muchas veces compartimos temperaturas bajo cero hablando de fútbol –daba gusto escucharle hablando de fundamentos de cantera-. Antonio Gómez tampoco quiso quedarse atrás. Fidalgo, Manolo, Édgar o Pablo contaron para él desde el primer día disponiendo de minutos de calidad en una campaña en la que se inauguró el Nuevo Amilivia, o Reino de León, o Conservatorio de Música, o sede de clubes… En fin… Desde entonces la carga emocional de la cantera ha quedado solapada en algún jugador como Negral, Aller, Bandera… futbolistas que, a cuentagotas, han tratado de mostrar el león erguido en un sentimiento donde ya lo que menos importa es ser de León, donde lo secundario se ciñe a unos proyectos que siguen lastrados de emotividad, precisamente lo que entonces sostenía a la Cultural.

De ahí que el mérito de esta campaña de la Peña haya sido mayúsculo pero minusvalorado por los poco iniciados en el trabajo que hizo un Puente que, bajo los designios de Isidro Ferrero, tocó el techo con anterioridad en la élite del fútbol base. Y es que, a finales del siglo pasado, aparecieron los de la barriada de historia judía dando una lección del trabajo bien elaborado. Pepe Calvo logró ascender a un bloque que, año tras año, veía irse a sus mejores jugadores firmados por el Valladolid, Sporting u Oviedo –aquí la Cultural se seguía perdiendo en su laberinto-. Manolo, Busto, Bryan, Félix o Rubén –hermano de Juanín, el del balonmano- hicieron un trabajo tan espectacular como brillante dejando por primera vez al plantel arlequinado en lo más alto del fútbol nacional superando incluso a aquel otro con Cembranos, Mediavilla, Andrés, César, el meta Juan Carlos… Lo que hizo aquel Puente fue glorioso, como lo que hizo Luis Ángel Melón, otro técnico al que ser buena persona, como Andrés Llanes en el Universidad, le impidió alcanzar cotas más altas.

Melón sostuvo al equipo varios años en División de Honor antes de la llegada de Cabero, el entrenador con el bajaron a Nacional, cuando el equipo pilló una hornada de chavales con menos calidad. Desde entonces, los leoneses han logrado convertirse en una referencia en esta comunidad de la que detesto el nombre. Fueron capaces de conseguir la mejor clasificación histórica de un equipo leonés en la categoría, cuartos en la campaña 2009-10, pese a que algún desmemoriado de los medios –o falto de memoria, o con las neuronas sin exprimir a una edad tardía- le otorgue un papel secundario. Fue Julio González su técnico haciendo dupla con Alberto Caminero. Ambos llevaron a los leoneses a una clasificación histórica aún no repetida por ningún club de la provincia.

Desde entonces, su condición de equipo ascensor le sostiene en el equilibrio de conjugar la formación con la viabilidad, donde sigue con su labor de manualidad metódica una directiva con sangre roja y blanca. Pese a los errores -¿quién nos lo comete?- nada podría ser en la provincia igual sin el Puente. Por eso, sin quitar méritos a otros, es justo explicar el significado de lo que los de El Golpejar son: el sentimiento de una barriada que apela al balón al lado del Torío, aunque las neuronas sigan buscando lugar en el mapamundi mental de algún interesado.

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    Últimos comentarios de los lectores (4)

    9580 | David - 17/10/2016 @ 09:34:15 (GMT+1)
    Precioso artículo, aunque olvidas el ascenso del 2004 con Oscar Díez tras siete años en Nacional. Buen trabajo y un saludo!
    8707 | Gely morilla - 28/04/2016 @ 17:48:53 (GMT+1)
    Me ha encantado tu historia y es una pasada. Enhorabuena por esta gran documentacion que tanta importancia tiene para nosotros.... A mi personalmente me ha cautivado..
    8698 | Javier - 28/04/2016 @ 00:03:56 (GMT+1)
    Cuando la cordura, el conocimiento y la información priman da uno con personas y artículos que harán que no los vuelvas a perder de vista.
    8697 | JOSE ENRIQUE CABERO MAYO - 27/04/2016 @ 18:14:51 (GMT+1)
    ¡Bravo Ángel, el conocimiento te avala! No se puede explicar mejor.

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