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Las historias de los leoneses olímpicos (V)

López Rodríguez en su etapa como profesional con el Fagor.
López Rodríguez en su etapa como profesional con el Fagor.

El lacianiego que ganó a un tal Eddy Merckx

López Rodríguez, el mejor ciclista leonés de la historia, logró dos diplomas en Tokyo 64

Por César F. Buitrón

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El ciclista leonés no llegó tan alto como habría merecido un talento qu le llevó a ser el primer leonés en correr el Tour (en tres ocasiones con un 22º lugar como mejor actuación), el primer 'diplomado olímpico' y el primero en ganar una etapa en la Vuelta a España

Alejado de los focos de la atención mediática desde hace muchos años, José Manuel López Rodríguez no es de los que presume de unos éxitos que le convierten en uno de los grandes nombres de la historia del ciclismo español en aquellos años heroicos en los que las cosas no eran sencillas para nadie.

López, como le conocen sus compañeros de generación y quienes lo admiraban como ciclista, apuntaba a ser uno de los grandes del ciclismo español. No lo consiguió porque la suerte casi nunca fue la mejor aliada del ciclista de Caboalles de Abajo, adonde ha regresado tras media vida en Palma, el lugar al que se fue para curar una lesión que se produjo en una caída y le cautivó tanto la isla que se quedó a vivir allí casi 40 años.

Dos diplomas en ocho días

Su carrera apuntaba a leyenda cuando aquel 22 de octubre de 1964 se colocó en la salida de la prueba en línea de los Juegos Olímpicos de Tokio. Ocho días antes él y sus compañeros de selección habían conseguido el diploma en los 100 km por equipos.

Cuando se daba el banderazo de salida, el ciclista lacianiego ya se había convertido en el primer leonés que podía presumir de tener un diploma olímpico. Pero López Rodríguez quería más. A sus 24 años estaba ante su última época como amateur. Le esperaba el profesionalismo al que había renunciado cuatro años antes para tratar de hacer algo grande en los Juegos Olímpicos. Y lo hizo con aquel quinto puesto, por delante de un tal Eddy Merckx, probablemente el mejor ciclista de la historia.

Un quinto puesto que le supo a poco

Fue un quinto puesto que le supo a poco a aquel joven ciclista pese a ser el mejor de todos los españoles que fueron a aquellos Juegos de Tokio. “Tuve el triunfo en mi mano. En la penúltima vuelta atacó Viktor Kapitanov y yo me fui con él. Cogimos una ventaja que nos permitía llegar solos, pero al pasar por los boxes de los equipos, en la última vuelta, le mandaron parar. Yo seguí tirando, pero el pelotón venía con fuerza con los belgas trabajando para Merckx y nos cogieron a 5 km de la meta. Yo aún tuve fuerzas para meterme en el sprint, pero tampoco tuve suerte. Cogí la rueda del sueco Peterson, que parecía el más fuerte, pero se quedó y, aunque fui remontando, no pude pasar del quinto lugar”, rememoraba el leonés con nostalgia años después.

Aquel quinto lugar olímpico era el mejor aval para un ciclista que apuntaba muy alto y más cuando al año siguiente fue subcampeón mundial contrarreloj por equipos junto a Lasa, Mariano Díaz y Perurena y segundo en el Tour del Porvenir, justo antes de saltar a profesionales con el Ferrys, del que pasó al Fagor y a La Casera compartiendo equipo con Bahamontes. Los mejores equipos llamaban a su puerta. Entonces en España se apreciaba más al escalador puro, pero el lacianiego, que era un ciclista que hoy sería un fuera de serie, capaz de dominar en todos los terrenos, también tenía madera para triunfar en aquellos años 60.

La Vuelta a España que le 'robó' su equipo

Se estrenó en profesionales con triunfos sonados. Una Semana Catalana que se llevó nada más debutar, una etapa en la Vuelta a España o la clasificación de las metas volantes en la ronda española eran sus credenciales. Pero la suerte no era su aliada. Se rompió la clavícula en una caída en la Milán-San Remo cuando apuntaba a pelear por la victoria.

Pasó un año en blanco que dejó tocada una moral que ya había salido maltrecha de aquella Vuelta a España de 1967 que debió ganar y fue para el holandés Jan Janssen. El líder del equipo era Otaño. López se escapó en Los Leones con Simpson, el británico que era campeón mundial y luego moriría subiendo al Mont Ventoux, en el Tour. “Él ganó la etapa y yo me puse líder. En la etapa siguiente, camino de Albacete, me atacó mi propio equipo y perdimos la Vuelta. Yo acabé sexto, a menos de cuatro minuto de Janssen al que sacaba siete minutos antes de aquella etapa que no olvidaré nunca”, lamentaba sin que el tiempo hubiera aplacado su disgusto el ciclista leonés que no llegó tan alto como habría merecido un talento como el de aquel ciclista que tuvo el privilegio de ser el primer leonés en correr el Tour (en tres ocasiones con un 22º lugar como mejor actuación), el primer diploma olímpico y el primero en ganar una etapa en la Vuelta a España.

El ídolo de Mariano Rajoy

De su calidad habla un dato. En un ranking mundial de ciclistas de entre 1869 y 2006, era el 44º entre 1523 españoles (por delante de Pino o Fuente) y el 406º de los 15.204 de todo el mundo. Una anécdota más. Como tantas otras. Alguna tan llamativa como aquel día que al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, un gran aficionado al ciclismo, le preguntaban cuando era ministro de Educación y Cultura, con Indurain a punto de ganar su quinto Tour de Francia, si era su ídolo ciclista. “Mi ídolo del ciclismo y el mejor ciclista que he visto nunca es López Rodríguez”.

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