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Pista cubierta

Saúl Ordóñez logró una plata que sabe a oro en Birmingham.
Saúl Ordóñez logró una plata que sabe a oro en Birmingham. (Foto: RFEA)

Enorme, Saúl Ordóñez

El atleta de Salentinos logra una medalla de bronce que sabe a oro en la final de 800 metros del Mundial en pista cubierta de Birmingham

sábado 03 de marzo de 2018, 21:15h

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Saúl Ordóñez, que partía con la peor marca de los seis finalistas, dio una lección de valentía para subir al podio y dar al atletismo leonés la primera medalla internacional en una gran competición desde 2010 en una carrera para la historia que corona un invierno inmejorable del berciano

Saúl Ordóñez se doctoró en Birmingham. El berciano logró una medalla de bronce tan inesperada como merecida en la final de los 800 metros del Campeonato del Mundo en pista cubierta. El berciano cruzó la meta en la tercera plaza, aunque durante más de una hora fue plata por la descalificación del estadounidense Windle que le había adelantado sobre la línea de meta, auqnue después el americano fue recalificado y le dio, finalmente, el tercer puesto en una pista que tiene acento leonés porque allí fue donde Manuel Martínez festejó el título mundial, el único de la historia del atletismo español hasta este momento.

El bronce de Saúl Ordóñez sabe a oro. Por ser su primera gran hazaña internacional en su estreno en una gran competición y por la manera en la que la logró. Corriendo con el corazón y dejando que las piernas giraran al 100% mientras le aguantaran unas fuerzas que exprimió para que llegaran hasta la meta.

Fue el triunfo del talento, de la clase pero, por encima de todo, de la fe y la decisión. Los 800 metros en pista cubierta son para valientes y el de Salentinos fue el más valiente de la clase cerrando con un broche de oro –aunque el color de la medalla fuera el bronce- una campaña invernal de ésas que están llamadas a un final heroico. Y es que estaba casi de ‘vacaciones’ después de quedarse a un paso de la marca que pedían para estar en el Mundial en pista cubierta, pensando ya en la campaña al aire libre, pero este era su año y el destino quiso alinear todos los astros para que Saúl Ordóñez estuviera en Birmingham. No se había completado el cupo de atletas con mínima, así que tiraron de ránking para otorgar la última plaza. Primero se la ofrecieron a Kevin López que renunció en favor del berciano.

El de Salentinos llegaba a Birmingham sin nada que perder. Corrió la semifinal con inteligencia y se colaba en la final. Ya era un éxito, pero el pupilo de Uriel Reguero quería más así que en cuando sonó el disparo se fue adelante. Se colocó segundo y al pasar el ecuador de la carrera se puso al frente, aceleró y dejó claro al resto que quien quisiera ganar tendría que esforzarse al máximo. Frenó el primer intento del polaco Kszczot, pero no pudo hacerlo cuando se iba a entrar en el último giro. Con el polaco lanzado hacia el oro, Saúl Ordóñez siguió apretando sin mirar atrás. Corriendo hasta morir para festejar una medalla de bronce cuando le adelantó el estadounidense Windle, para redondear una campaña invernal que coloca al berciano en la élite internacional y le convierte en digno heredero de la tradición de grandes mediofondistas bercianos, con mención especial para Colomán Trabado, oro en los Juegos Mundiales que se celebraron en Madrid y que fueron el embrión de este Mundial que ahora ha coronado como subcampeón universal a Saúl Ordóñez, un atleta que a sus 23 años tiene por delante un futuro imponente.
Saúl Ordóñez pisó el tercer escalón del podio.
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Saúl Ordóñez pisó el tercer escalón del podio. (Foto: RFEA)
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