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Aventura

Carlos Justel en pleno trabajo en el centro de alto rendimiento chino.
Carlos Justel en pleno trabajo en el centro de alto rendimiento chino.

Un 'fisio' leonés a 1.000 km del epicentro del coronavirus

Carlos Justel trabaja con alguno de los piragüistas y remeros mas prometedores de China 'aislado' en un centro de alto rendimiento

jueves 05 de marzo de 2020, 11:21h

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Carlos Justel empezó a trabajar el 1 de diciembre para TopSupport, una empresa líder en Centros de Alto Rendimiento deportivo y pionera en crear el primer programa de China que aúna entrenamiento, prevención de lesiones y rehabilitación. Unas semanas después el coronavirus ha cambiado la manera de trabajar y los objetivos, pero no ha mermado su ilusión

El pasado verano recibió una llamada que cambió su vida. La prestigiosa empresa TopSupport se puso en contacto con Carlos Justel, asturiano de nacimiento y leonés de adopción, donde vive desde los 10 años. Un fisioterapeuta bien conocido por los deportistas leoneses -muchos de ellos de élite-. TopSupport es líder en Centros de Alto Rendimiento deportivo y pionera en crear el primer programa de China que aúna entrenamiento de preparación física, prevención de lesiones y rehabilitación en conjunto.

Aquellos primeros contactos cuajaron y el pasado mes de diciembre puso rumbo a China. “Después de mil dudas, de duras despedidas de mi familia, amigos, de la Clínica Fisiorama -que es mi casa-, decidí aceptar y viajar hasta la otra punta del mundo. Llegué al sur de China el 1 de diciembre, a la provincia de Guizhou, a Qingzhen HongFeng Lake Aquatic Sports Base, un centro de alto rendimiento de piragüismo, donde llegué para encargarme de la parte de fisioterapia, la prevención de lesiones y rehabilitación para aumentar el rendimiento de deportistas del equipo nacional chino de remo, canoa y kayak”.

Lo que no podía imaginar el de Castrocontrigo es que un par de semanas después estallara la crisis del coronavirus y que ésta le pillara a apenas 1.000 km de Wuhan, el epicentro de la epidemia. “Coincidiendo con el Año Nuevo Chino me voy seis días de vacaciones a Hong Kong y ahí es cuando se desata la locura y la psicosis. Al volver me dicen que no puedo salir de mi habitación durante 10 días, al final la cosa se quedó en cinco, pero llevamos desde el 30 de enero sin salir de la base. La seguridad es extrema y radical. Nadie entra ni nadie sale del recinto, tenemos controles de temperatura diarios, etc.... De 300 personas que hay normalmente en el Centro solo estamos unos 40”, explica Carlos Justel que, para colmo de males tuvo que pasar “15 días sin traductora. Tuve que ‘sobrevivir’ con una aplicación del teléfono móvil. La principal barrera que me he encontrado aquí es el idioma. Nadie, absolutamente nadie, habla inglés, con lo que el papel de tu traductor es indispensable no solo para el trabajo sino para el día a día, cualquier gestión que tenga que hacer…”

Ahora solo queda esperar a que el virus vaya dejando paso a la normalidad. “Las competiciones han sido suspendidas hasta nuevo aviso. Aquí seguimos trabajando aunque el sueño de los Juegos Olímpicos de Tokio para alguno de ellos se haya visto esfumado. Otros sí viajarán en próximas fechas para concentrarse con la selección y viajar a la cita olímpica. El nuevo objetivo, a la espera de noticias, serán los Chinese Games de 2021, una competición que, curiosamente, les da más dinero y repercusión que cualquier otra competición. El foco está puesto en eso, aunque para ello también se disputarán unos clasificatorios durante este año”, informa Carlos Justel que confía “en poder volver pronto a la normalidad, tener noticias positivas y poder planificar el trabajo y luchar por los objetivos marcados. Creo que el Gobierno está haciendo grandes esfuerzos para solucionar esto, aunque nos pueda chocar su exceso de celo y medidas tan drásticas sin apenas información, pero creo que no hay otra manera de poder superar esta situación”.

Y mientras espera acontecimientos, Carlos Justel aprovecha el tiempo “para hacer deporte –era habitual en carreras populares y por montaña en León-, seguir estudiando, ver películas, series y hablar con mi familia y amigos que están muy pendientes de mí porque la incertidumbre es lo peor de esta situación, pero estoy seguro que de esta experiencia sacaré cosas muy positivas para crecer en lo profesional y lo personal”, y siempre con ese espíritu que le ha impulsado de moverse adonde le llevara la ilusión. “Tengo que reconocer que China jamás me había llamado la atención, pero el deporte y, concretamente el deporte de élite, es mi pasión. Y trabajar con estos deportistas es ahora mismo mi ilusión y mientras la mantenga estaré aquí. Si me falta, volveré a casa”.

Pero de momento no se plantea el regreso. “He tenido muchas experiencias con deportistas de élite. Atletas, tenistas, etc... pero esta vez el desafío era enorme, salir de la ‘zona de confort’, como se suele decir. Una extraña mezcla del mayor de los vértigos y, a la vez, de algo que me atraía desde lo más profundo. Una oferta irrechazable en lo laboral, y un inmenso desafío en lo personal. Mi objetivo aquí es elevar el nivel de los atletas de élite y potenciar el proyecto global. La preparación estaba diseñada al preolímpico que tendría lugar en marzo, pero en enero, pero el brote del coronavirus lo ha cambiado todo”, remata Carlos Justel mientras mira por la ventana el lago en el que los deportistas a los que él ayudará con sus manos trabajan para cumplir sus sueños olímpicos Un sueño que también es suyo.

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