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Efeméride

Willy Villar, uno de los héroes del ascenso del Elosús León el 20 de mayo de 1990, durante un partido disputado en León como homenaje a aquel equipo.
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Willy Villar, uno de los héroes del ascenso del Elosús León el 20 de mayo de 1990, durante un partido disputado en León como homenaje a aquel equipo. (Foto: César F. Buitrón)

30 años… y parece que fue ayer

El 20 de mayo de 2020 se cumplen 30 años del histórico ascenso a la Liga ACB del Elosúa en el 'destierro' de Lugo

miércoles 20 de mayo de 2020, 08:21h

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El hito firmado por aquel equipo ya desaparecido cambió la cara al deporte leonés ofreciendo a la afición leonesa una década de partidos en la mejor liga de baloncesto de Europa

Valorando solo lo conseguido el ascenso en Lugo del Elosúa León no fue el mayor éxito del deporte leonés. Pero por la transcendencia que tuvo para el deporte de la ciudad ese ascenso fue algo que difícilmente se podrá igualar.

Hoy, 20 de mayo de 2020, se cumplen 30 años de aquel día en la que todo León se desplazó –de una u otra manera- hasta Lugo para ver a aquel irrepetible equipo amarillo ascender a la Liga ACB culminando una fase de ascenso agónica, digna de la mejor película de suspense, que contada, parecería el diseño por un guionista con mucha imaginación. Pero fue real. Un éxito individual para el Elosúa y colectivo para el deporte leonés que de la mano del ‘Plan Colchón’ que idearon Rodríguez de Francisco y Salvio Barrioluengo iba a crecer llevando al resto de equipos de la capital leonesa a la élite.

El 20 de mayo de 1990 el Elosúa eliminaba al Lliria y culminaba un sueño que ni siquiera lo era unos meses atrás, cuando arrancaba la temporada de un Elosúa que venía de salvarse in extremis del descenso en la temporada anterior. Quizás en aquel ‘play out’ de descenso empezó a gestarse todo. El club había confiado todo al olfato inigualable de Ramón Fernández, entonces un joven mánager general que acababa de llegar de Asturias y que en tiempos en los que Internet no existía y no había 'millardos' de vídeos en Youtube, tenia una agenda interminable y se movía como nadie para encontrar perlas en el mercado. Ramón Fernández se trajo a Gustavo Aranzana, un prometedor entrenador de la cantera del Fórum para el banquillo y vio en aquel imberbe Xavi Fernández –entonces Javi- que tan cerca había estado de condenar al descenso al Elosúa la campaña anterior la piedra angular de aquel proyecto al que puso la guinda con un pívot estadounidense casi cojo, Cherokee Rhone, en el que solo él confiaba, pero que acabó firmando una temporada estelar.

Una plantilla menos leonesa que las anteriores, con jugadores que conocían la categoría, pero a la que nadie señalaba como favorita para el ascenso fue creciendo poco a poco. Sin hacer ruido se plantaba en el ‘play off’ de ascenso. Unas semanas épicas porque aunque la fecha que ha quedado para el recuerdo fuera aquel domingo 20 de mayo de 1990 en el que más de 4.000 leoneses se desplazaron Lugo para ver al Elosúa León derrotar al Llíria, aquella lucha por el ascenso tuvo muchos momentos inolvidables que, unidos, hacen de aquel ascenso algo único.

Y es que aquella eliminatoria final contra el Lliria acabó teniendo la apariencia de sencilla por el 3-0 final que alcanzó en la serie un Elosúa lanzado, pero no lo fue tanto. De hecho la serie comenzó con los leoneses yendo a remolque todo el partido y remontando –con Cherokee como ejecutor- in extremis para ganar (81-80) el duelo inaugural. Y no menos igualado fue el partido en Lliria que los de Aranzana ganaron por tres puntos (80-83) y dejar todo a punto para el ascenso en Lugo del 20 de mayo de 1990 con el 82-75 que cerraba la temporada y certificaba el ascenso.

Pero es cierto que aquel 3-0 final dejó en el paladar de los aficionados la sensación de que el equipo ya hubiera ‘ascendido’ diez días atrás, en la semifinal por el ascenso que medía a los leoneses con el Andorra y que estuvo virtualmente perdida varias veces antes de que tres tiros libres de Xavi Fernández la rescataran y una canasta de Lafuente la remontara.

Fue una resurrección en toda regla de un equipo que no podía tener más cosas en contra. A diferencia de la eliminatoria final, que era al mejor de cinco encuentros, la anterior era a tres partidos. El Andorra había ganado en León (87-94) en un Palacio que estalló contra el arbitraje de dos colegiados que iban a ser después históricos en la ACB –Salguero y Redondo- y que recibió la sanción del cierre del pabellón por el lanzamiento de objetos -una moneda provocó un corte en la cara a Redondo- y la invasión final de la cancha. La decisión del Comité de Competición fue que el equipo jugara los siguientes encuentros -otro incidente en el primer partido de la final por el ascenso iba a ampliar la sanción- a más de 200 km de León y fuera de Castilla y León.

Todo estaba en contra. Había que viajar a la cancha de uno de los favoritos para el ascenso y si lograban el ‘milagro’ de ganar en el Principado, no podrían jugar en un Palacio que sin los fondos actuales era una ‘ratonera’ para el rival. El primer milagro llegó ganando (73-81) en Andorra. Pero quedaba rematar la faena y había que jugar en Lugo, la ciudad que el club eligió para su destierro. Conforme avanzaba el partido arecía una quimera eliminar a los andorranos, que dominaban con claridad,. Pero Aranzana supo jugar sus cartas y salieron bien.

A 11 segundos del final el Andorra ganaba 72-75 y tenía la opción –entonces se podía elegir- de irse a los tiros libres o sacar de banda. Eligieron la segunda opción para tratar de agotar el tiempo, pero no lo lograron entre Roberto Herreras y Xavi Fernández robaron el balón que permitiría al de Santa Coloma intentar un lanzamiento de tres puntos que acabó en siendo señalado como falta personal. Tres tiros libres para el escolta, que en ese encuentro estaba firmando los que fueron, probablemente los peores números en los tiros libres (1/4) de su carrera. El reloj ya estaba a cero. No podía fallar ningún intento para llevar el partido a la prórroga. No los falló y el Elosúa se ganó cinco minutos extra que fueron muy igualados hasta que una canasta de Lafuente a pocos segundos del final ponía el 89-87 final en el marcador y colocaba al Elosúa a tres victorias de la Liga ACB.

Aquellos de la semifinal fueron momentos que han quedado grabados a fuego de aquel play off. Recuerdos mucho más intensos que el postrero triunfo frente al Lliria liderado por un jugador bien conocido por la afición leonesa, Joe Wallace que no pudo evitar el ascenso de un Elosúa León irrepetible, en aquel partido siempre se recordarán los 50 puntos que se repartieron Xavi y Cherokee para redondear el 82-75 que ponía el 3-0 en la eliminatoria y llevaba al Elosúa a la Liga ACB, la mejor competición europea del momento con permiso de la Lega italiana. 4.000 leoneses llegaban al delirio en León y más de 20.000 tomaron las calles de la capital leonesa para festejar aquel éxito que hoy cumple 30 años y se recuerda con añoranza por un equipo que ya no existe y un pasado que, para el baloncesto leonés, fue mucho mejor que el presente. Incomparable.
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