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Nombramiento

Monseñor Jesús Fernández ocupará el puesto de Obispo de Astorga.
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Monseñor Jesús Fernández ocupará el puesto de Obispo de Astorga. (Foto: Conferencia Episcopal Española)

Jesús Fernández, de la Cultural al Obispado de Astorga

Jugó en el Cultural Promesas y fue capellán de la Cultural hasta que el Papa Francisco lo nombró obispo en 2014

martes 09 de junio de 2020, 00:32h

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Amante del deporte, jugador del Cultural Promesas, Unidad de La Magdalena y Atlético San Francisco y sacerdote de la Cultural durante muchos años, Monseñor Jesús Fernández regresa a su tierra después de seis años como obispo auxiliar de Santiago

Hace ahora seis años la Cultural perdió un sacerdote, pero ganó un obispo. Ahora, Monseñor Jesús Fernández podrá acercarse de vez en cuando a ver a la Cultural porque pasará a hacerse cargo de la Diócesis de Astorga como obispo. El Papa Francisco lo nombró oficialmente obispo de Astorga, lo que supone un regreso a casa para alguien que siempre ha ejercido de leonés, y que no oculta su amor por un deporte que sigue practicando cuando puede y que forjó su espíritu en aquellos años mozos en los que vistió las camisetas del Cultural Promesas, Atlético San Francisco y Unidad de la Magdalena.

Cuando él nació -el 15 de septiembre de 1955- en Selga de Ordás hacía sólo cuatro días que había debutado en Primera División la Cultural. Un acontecimiento social en León que pasó inadvertido en Selga de Ordás, un pequeño pueblo que situado a poco más de 30 km de León, donde estaba a punto de nacer Jesús Fernández González que, casualidades de la vida, iba a crecer con la Cultural como inspiración.

Porque fue la Cultural el equipo en el que aprendería a amar el fútbol, el deporte que compatibilizó con el sacerdocio durante seis años, desde los 25 que tenía cuando fue ordenado hasta que entendió que el tiempo pasaba y era el momento de dejar de ponerse bajo los palos. No perdió su contacto con el fútbol ni con la Cultural de la que fue sacerdote durante tres lustros, incluso cuando fue nombrado vicario general y moderador de la curia de la Diócesis de León. Solo abandonó su cargo cuando en 2014 fue nombrado obispo auxiliar de Santiago de Compostela por el Papa Francisco.

Ahora volverá a su tierra, la misma en la que nació, creció y forjó ese espíritu de superación jugando como portero del filial culturalista, entre otros equipos de la provincia. Quienes compartieron vestuario con él solo tienen buenas palabras ara aquel niño espigado que se iba a convertir con el paso del tiempo en portero de la Cultural Promesas a la vez que respondía a la llamada de Dios, convirtiéndose en sacerdote el 29 de junio de 1980.

Una vida dedicada a servir a los demás desde su labor sacerdotal en muchos lugares de la provincia, pero sin aparcar nunca su afición al fútbol que nació cuando vino a estudiar a León. En el pueblo no se jugaba al fútbol, pero en el Seminario sí había tiempo para el deporte y desde que se acercó al balón empezó a destacar. Jugaba como defensa central o como portero, pero fue entre los tres palos donde mejor se defendía. Tanto que la Cultural se fijó en él y le ofreció jugar en el equipo filial. Portomeñe, que era el entrenador de aquel equipo a finales de los años 70, acabó de 'engancharlo' al fútbol en un equipo en el que tuvo compañeros que han sido importantes en la historia de la Cultural como Miguel Ángel Álvarez Tomé, Belarmino López, Losada o Paredes.

Tres años jugó Jesús Fernández en aquella Cultural Promesas y, aunque él tenía claro que entre el deporte y Dios no había color. “Siempre lo tuve claro. El fútbol te da una respuestas como aficionado que eres, pero en la religión esa respuesta es una necesidad más profunda y decidí ofrecer mi vida a Dios y dedicársela a los demás”, aseguraba cuando fue nombrado obispo auxiliar de Santiago y recordaba aquellos años en los que pese a estar ya consagrado a Dios no quería desligarse del fútbol. Por eso siguió jugando, primero en un equipo muy cercano a su ciudad natal, el ya desaparecido Unidad de La Magdalena, y después en el Atlético San Francisco, cuya portería defendió durante más de un lustro hasta que el 30 de noviembre de 1986, con los 31 años recién cumplidos, decidió colgar los guantes para siempre en un partido que se disputó en el campo de La Palomera entre su equipo y el Laciana. Fue el punto final a su carrera futbolística, pero no a su afición por el deporte que también le ayudó a su formación personal y del que disfrutaba siempre que sus obligaciones sacerdotales se lo permitían en el estadio Reino de León.

Alejado desde hace seis años del cuidado espiritual del equipo de su corazón, lo sigue apoyando desde la distancia y soñando con otro año en el que el club en el que creció juegue en Primera División, como cuando él nació. Mientras, seguirá sonriendo cada vez que le piden que interceda ante Dios. A fin de cuentas, ningún otro culturalista está más cerca del Señor que él. Por sus plegarias no quedará, así que si el equipo no asciende, que miren para otra parte.

Jesús Fernández como portero del Atlético San Francisco, el equipo con el que colgó los guantes.
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Jesús Fernández como portero del Atlético San Francisco, el equipo con el que colgó los guantes.
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