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Carta abierta

Respeto y humildad

"El deporte es lo más grandioso que hay en la tierra. Es capaz de unir países y personas para algo bueno"

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:55h

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Vicente Barrul agradece en unas letras escritas con el corazón el apoyo de quienes han conseguido que un sueño que parecía imposible se haya convertido en realidad

Lo más breve que pueda voy a contar lo bueno que me regala mi día a día, lo bueno que es aprovechar el tiempo con los niños. Cada uno es un mundo. Una pasada. A mí me cuesta mucho saber llevarlos. Verdaderamente, me veo algo verde. Yo también soy nuevo en esto. Mi poca experiencia deportiva hace que a veces piense que no sé si la puedo transmitir, pero a la vez tengo la experiencia desde niño de saber lo dura que es la vida y yo me veo reflejado en ellos.

Yo soy un niño más entre ellos. Los quiero y quiero estar con ellos. Veo a los niños pequeños y siento que deportivamente son mucho más grandes que lo miden de estatura, y veo lo bien que lo pasan hagamos lo que hagamos... Todo eso es lo importante. Llevamos ya seis o siete meses y sigue llegando gente nueva. Ya somos más de 50. Un sueño. Más que un sueño.

En estos meses he encontrado algo que no olvidaré nunca. Este concejal de Deportes, que tanto nos está apoyando, es un bendito de Dios. Bueno de corazón por la confianza y el apoyo que nos ha dado. No se puede imaginar el agradecimiento que tenemos todos hacia su persona. Ojalá Dios le mire con buen ojo porque él nos ha salvado de una situación muy complicada después de lo que nos pasó cuando estábamos en la nave abandonada. Allí vimos que hay cosas malas que acaban siendo buenas. Aquel cierre de la nave parecía que era el final, pero ha sido el principio de todo. Cosas malas y cosas buenas. Y lo bueno, en este caso, se llama José María. Hay veces que las palabras se quedan cortas al lado de los sentimientos. Y ésta es una de esas ocasiones.

Nos quedan por tomar muchos chocolates

Tengo que agradecerte, también a ti, César que nos echaste una mano en aquel momento tan complicado. Recuerdo aquel día que nos fuiste a ver. Era el último entrenamiento en la nave abandonada, con aquel chocolate que preparamos para los niños y recuerdo que dijimos que aquel no iba ser el último chocolate. Gracias a Dios se ha cumplido y hay muchos chocolates más que vamos a tomar al final de los entrenamientos.

Me parece un sueño, pero por suerte estoy despierto y el sueño es realidad. Sueño despierto y dormido con un futuro grande y bueno. Todo esto lo veo como un camino, una puerta que se abre a todo el mundo que quiera venir de buenas maneras y siempre con respeto y humildad.

Por encima del boxeo, eso es lo que trato de enseñar a los niños que vienen al gimnasio. Les enseño que esto es un camino bueno, un respeto hacia ellos mismos. Les intentó inculcar lo que puede hacer el deporte con una persona. Gracias al deporte te pueden ver grande, pero tú debes saber siempre que sigues siendo humilde. Ése es el verdadero deportista.

He tenido la suerte de convencer a un preparador físico muy bueno en todos los sentidos. Trabaja con los niños, los motiva, les da poder físico y mental y yo aprendo con él a la vez que aprendemos todos.

La mejor vida es el deporte. Es lo más grandioso que hay en la tierra. Es capaz de unir a todos los países y a todas las personas para algo bueno.

"No me gusta sentirme halagado"

Yo me siento compensado todos los días cuando llego a casa. ¡Qué gozada! Lo que aprenden los niños y lo que aprendo yo con ellos. Las puertas del gimnasio están abiertas para el que quiera animarse y probar la poción mágica que puede darte este mundo.

Poco a poco hemos conseguido algo de material de boxeo gracias a la voluntad de algunas personas buenas. Con todo respeto, no me gusta nada sentirme halagado ni creérmelo. Lo que yo hago, lo hago porque yo quiero y lo siento. Así soy: humilde y respetuoso con todos los que me quieren. Ésa es mi recompensa.

No quiero que se diga que he puesto dinero de mi bolsillo, aunque sea verdad. Es más valioso el tiempo que paso con los niños y poder ayudarles a distraerse del mundo que les rodea que el dinero y los bienes materiales. Lo que hago, lo hago de corazón y sólo puedo decir que para mí, callando, lo bueno que hago se convierte todavía en mejor.

Quiero mandar un saludo a todas las personas que han visitado el gimnasio en estos meses, a todos los deportistas y toda la gente de León. Y en especial a ti por tu apoyo moral que me has dado y lo fuerte y constante que me has hecho ser. por eso te digo un montón de millones de veces gracias y espero darte con el tiempo mucho trabajo y que tengas que contar lo que estos niños consiguen en el mundo del deporte. Gracias de todo corazón.

Vicentín entrena a una pequeña boxeadora. (Foto: César F. Buitrón)
Vicentín entrena a una pequeña boxeadora. (Foto: César F. Buitrón)
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